En mi despertar, estoy junto a tí. Eres mi dulce mañana, mi nuevo día, la suave brisa que se mete por mis poros y me deja sin aliento.
Eres el canto de los pájaros que oigo al caminar; eres la naturaleza que a mi alrededor está.
Eres el sol que me alumbra y me hace saltar: mi corazón se llena de felicidad.
Eres el viento que sopla sin cesar en una tranquila tarde en San Juan.
Eres las olas que veo en el mar, siempre con fuerza hacia mí, van.
Vienen, llegan, crecen y descienden preciosas oleadas que hacia mi vuelven.
Eres la noche que en su oscuridad me arropa; en mi cuerpo desnudo se posa.
Sin piedad no me deja alternativa que con mis tristes ojos verte.
Y en instantes te conviertes en mi amanecer y un nuevo día empieza a nacer.
Contigo en mi mente siempre estaré;
eres mi mundo y no sé por qué.
Eres el canto de los pájaros que oigo al caminar; eres la naturaleza que a mi alrededor está.
Eres el sol que me alumbra y me hace saltar: mi corazón se llena de felicidad.
Eres el viento que sopla sin cesar en una tranquila tarde en San Juan.
Eres las olas que veo en el mar, siempre con fuerza hacia mí, van.
Vienen, llegan, crecen y descienden preciosas oleadas que hacia mi vuelven.
Eres la noche que en su oscuridad me arropa; en mi cuerpo desnudo se posa.
Sin piedad no me deja alternativa que con mis tristes ojos verte.
Y en instantes te conviertes en mi amanecer y un nuevo día empieza a nacer.
Contigo en mi mente siempre estaré;
eres mi mundo y no sé por qué.

